Plaza de Toros

Plaza de Toros
Este año, 2014, me ha tocado a mí... Tendré el gran orgullo y a la vez, la gran responsabilidad de representar a la mujer rondeña, un sueño hecho realidad y todo un año para disfrutarlo.

Desde éste blog os iré contando a modo de diario, lo que supone éste nombramiento, pero no sólo yo, como Presidenta, también "mis niñas" aportarán cada una su granito de arena para que conozcáis de primera mano nuestras ilusiones, los preparativos, las inquietudes, lo que significa cada acto al que acudimos, los complementos y trajes que vamos a llevar, en definitiva, lo que significa ser Dama Goyesca de la Feria y Fiestas de Pedro Romero.

Espero que a través de mis palabras logre transmitiros nuestros sentimientos y podáis vivir con la misma ilusión que nosotras este sueño.

Belén
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domingo, 7 de septiembre de 2014

A mis niñas…


Sara, Cristina, Marina, Carolina, Trini, Isabel, Alejandra, Lola, Ineva y Merchi.
 
Cada una diferente,  cada una de un padre y de una madre, pero os habéis convertido en mis niñas.
 
Esta habíamos quedado para esa última salida de feria, llevo varios días diciendo que el domingo por la noche no nos iba a acostar nadie porque el lunes no tendríamos acto, no habría que madrugar, íbamos a terminar la noche comiendo churros con chocolate… Pero no he podido, aunque os parezca una tontería aquí estoy llorona y echándoos ya de menos cuando hace pocas horas que os he dejado.
 
Han sido meses de vernos de vez en cuando, de miles de mensajes en whatsapp, y no estoy exagerando, de casi seiscientos archivos enviados y los que quedan por enviar, pero estas últimas semanas hemos vivido como si fuéramos una familia numerosa, la mamá y once niñas, vosotras diez y Bea, la mini goyesca, que la habéis acogido como a una más del grupo.
 
Hoy no es que vaya a acabar todo, ya sabéis que mi cabeza no para de inventar y nos vamos a ver muchas veces, pero hoy acaba la feria y ya no será lo mismo. Ya no leeré todos los días eso de:  “Presi, ¿dónde hemos quedado?”, “Presi, ¿te parece bien este vestido?”, “Qué llego tarde, la peluquera no llegaba”, “Una preguntita…”,  “Presi, ¿a qué hora tenemos que estar?”…
 
Reconozco que me ha dado el bajón al llegar a casa, sentada en el sofá, con una Coca Cola y en completo silencio me han venido a mi cabeza cientos de recuerdos desde que aquel 11 de Abril nos conocimos, y todos me han sacado una sonrisa. Puedo decir orgullosa que vosotras, mis niñas, me habéis hecho pasar un verano y una feria como hacía años que no pasaba, que me habéis devuelto la ilusión y me apoyasteis todas cuando en cierto momento del verano  llegó a mi vida un problema, que si estaba un poco baja de moral allí estabais soltando cosas en whatsapp para que la Presi se animara, tanto por privado como por el grupo, he recordado ese primer día que os presenté “en sociedad”, todas muertas de miedo y nerviosas, esa juerga que nos pegamos una noche, la imposición de medallas, mi fiesta, la bajada hacia la Plaza de Toros, los momentos de risas, de carcajadas, de lágrimas, de besos y achuchones, de piscina, de tapeo, de miles de fotos, de emociones, de gestos, de detalles, de amistad… Gracias a vosotras y también a vuestros padres, sin ellos no hubiera sido posible todos estos momentos!!
 



















 
 
 
Esto que escribo es para vosotras, pero lo cuelgo aquí porque quiero que todo el mundo sepa como habéis sido conmigo, como he dicho antes, me siento inmensamente feliz de ser vuestra “mami adoptiva”. Os quiero niñas.
 
 

P.D. Os debo una noche de marcha ;)

Día de enganches y rejoneo...

Hoy si que estaba mi padre más presente que nunca, hoy entré en la plaza y miré arriba, sombra alta, fila uno, balconcillo... Año tras año allí me sentaba yo, desde que  tuve uso de razón ese era mi sitio los domingos de feria, la corrida de rejones que esperaba ilusionada todos los años, a mi lado, él.
 
Hoy entraba sola en calesa, hoy entraba como Presidenta de las Damas Goyescas y era mi hija la que estaba en el mismo sitio y a la misma hora, como dicen esas sevillanas, acompañada de mi madre. El no estaba allí sentado, ni yo tampoco y miré al cielo... Espero, que allá donde esté, se sienta orgulloso de mí.
 
Entraron más carruajes, mis niñas, mis diez niñas que durante este año van a acompañarme... Faltaban quince minutos para comenzar la corrida.
 
Pero nuestros actos no comenzaron a esa hora, bien temprano llegamos a la calle Virgen de la Paz, un buen número de carruajes allí parados, preparados para el concurso de enganches y allí estábamos nosotras junto a tres niñas muy flamencas...
 

















 
Aún no eran las cinco de la tarde cuando nuestros carruajes nos llevaban de nuevo a la Plaza de Toros, la Corrida de Rejones estaba a punto de comenzar. Las calles más tranquilas, mucha menos gente pero con la misma ilusión que el día de la Goyesca...














El día grande... La Goyesca

Todos los días han sido especiales para mí, en cada uno de ellos ha habido algo que al recodarlo siempre me sacará una sonrisa por una cosa u otra, pero el día de hoy no podré olvidarlo en mi vida, el día de hoy será imposible que se me borre de mi mente en mucho tiempo.
 
 
El día de la cabalgata ya os hablé de la emoción que sentí al ir en esa carroza junto a mis niñas, de esas lágrimas que iba aguantando. Hoy no he podido aguantarme, por mucho que lo he intentado no he podido.
 
Se supone que una Presidenta de las Damas Goyescas debe cumplir un protocolo, debe tragarse las lágrimas y no perder la compostura nunca, debe ir sonriente y saludar "estilo principesco"... Siento no haber cumplido con ese protocolo, hoy ha mandado mi corazón sobre mi cabeza, hoy no he podido cerrar los puños o morderme el labio y aguantar las lágrimas, esta tarde todas las personas que estaban en las calles y en la Plaza de Toros no han visto a la Presidenta que cumple el protocolo, han visto a Belén, a la Presidenta que iba demostrando lo que estaba viviendo, lo que estaba sintiendo en esos momentos, han podido ver lo que mi corazón dictaba y no lo que la razón exigía.
 
 
No me arrepiento de haber dejado que mis sentimientos se hicieran visibles para todos, habrá gente que pensará que soy una llorona, pero a esas personas les diría que si estuvieran en mi lugar, seguro que cambiarían de opinión, sientes una emoción tan grande, tan fuerte que no es posible dejarla dentro.
 
 
Una vez que empiezas a bajar esa calle y comienzas a ver a gente conocida y gente a la que no has visto en tu vida gritándote, piropeándote, saludándote, lanzándote besos... Cuando ves esos grupos de personas coreando "¡¡Presidenta, Presidenta!!"... Cuando oyes una voz que te dice "¡Qué orgulloso debe estar tu padre ahora mismo!"... Cuando ves a  tu familia, a tus amigos, a tu gente... Miras al cielo y sabes que aunque él falta, está allí a tu lado... Mil mariposas revolotean en el estómago, el corazón empieza a latir más rápido de lo normal, el sueño se vuelve vida, el sueño se vuelve real.
 
Entrar en esa Plaza de Toros histórica y darte cuenta que se ve pequeña abarrotada de gente, ese famoso saltito y esos aplausos al entrar. Al entrar a la Plaza y al entrar en la Historia.
 
Nada más entrar busqué con la mirada a mi madre y a mi niña, sabía donde estaban sentadas, fue fácil encontrarlas, y allí estaban con la misma emoción que yo, con las mismas lágrimas. Intenté buscar a muchas personas que sabía que estaban allí, pero era imposible...
 
 
Comenzamos a dar la vuelta al ruedo, apenas podía ver a las personas que allí estaban de pie aplaudiendo, los escuchaba, los sentía. Impresionaba ver esa plaza llena de gente desde el albero, por un momento pensé que era mi sueño, ese que ya he dicho tantas veces que tenía, pero no podía ser, en mi sueño no había tanta emoción, ni tantos sentimientos, ni tantas lágrimas y me di cuenta que estaba despierta, que por fin había llegado otro de los días más ansiados por mí, que estaba pisando el albero con mi traje de Goyesca, que la emoción ahogaba mis palabras, que la felicidad llenaba mi corazón.

 
 
 
El día no ha sido como me imaginaba una y otra vez desde aquel 28 de Marzo cuando me nombraron Presidenta, el día ha sido mil veces mejor que lo que mi mente pudiera llegar a imaginar.
Gracias a todos los que lo han hecho posible, en especial a una persona que no ha podido estar con nosotros hoy, a Vicente Becerra.

Vicente, recupérate pronto, os he echado muchísimo de menos a ti y a Juani. No hace falta decir más, ya sabéis cuanto os quiero. Besos